Esta conexión no solo resuelve un problema histórico de suministro, sino que también establece un nuevo modelo de desarrollo para Otura. Durante años, la localidad dependió de pozos, un sistema que se volvió insuficiente ante el notable crecimiento demográfico de las últimas décadas, evidenciando limitaciones en caudal, calidad y presión.
La integración en el sistema metropolitano, a través de la infraestructura del Canal de Loaysa, elimina la incertidumbre sobre el agua, convirtiéndola en una base sólida para el futuro del municipio. Este cambio va más allá del suministro, abriendo la puerta a una transformación urbana palpable, con renovación de redes, mejora del saneamiento y reordenación de espacios.
“"No se trata solo de crecer, sino de hacerlo mejor, con una planificación, con servicios dimensionados y con la capacidad de absorber el aumento de población sin perder calidad de vida."
La inversión asociada, cercana a los cuatro millones de euros para el ciclo integral del agua, está impulsando una modernización visible en el municipio. Además, esta actuación permite a Otura pasar de ser un sistema aislado a integrarse en una red metropolitana más amplia, gestionada por Emasagra, lo que refuerza su posición y competitividad en el área metropolitana de Granada.
La financiación, con un fuerte respaldo de fondos europeos a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ha sido clave para la viabilidad del proyecto, sin suponer un coste directo para las arcas municipales. Desde el Ayuntamiento, se habla de una “segunda transformación” del municipio, enfocada en infraestructuras, sostenibilidad y calidad de vida, con el agua como pilar fundamental para un crecimiento sin tensiones y la consolidación de Otura como referente metropolitano.




