La familia Ferrer-Gómez, residente en el municipio granadino de Gójar, se encuentra en una batalla legal y emocional para recuperar a una menor que acogieron en 2024. La niña, que llegó a sus vidas con siete años y en un estado de deterioro emocional y físico, pasó 17 meses con ellos, tiempo durante el cual logró superar traumas y desarrollar un apego seguro.
A pesar de su reticencia y las insistentes peticiones de la familia de acogida, el Servicio de Protección de Menores inició un proceso de adopción. La menor fue adoptada por un hombre soltero en Málaga, una configuración familiar que, según los Ferrer-Gómez, no se ajustaba a las necesidades específicas de la niña, quien nunca visitó a su futuro padre adoptivo en su hogar.
“"La niña llega con nosotros el año 2024. Pasa en total 17 meses con nosotros. Llega emocional y físicamente con bastante deterioro. Conseguir un apego es un trabajo que ella hace con nuestra ayuda."
El proceso de adaptación no funcionó y, según la familia de acogida, el Servicio de Menores consideró que no colaboraron adecuadamente. La situación culminó con la niña siendo trasladada a un centro de menores. El padre de acogida, Pepe Ferrer, relata cómo la niña fue retirada del colegio por varios agentes de la Policía Autonómica y técnicos de Menores, sin poder despedirse de ella ni llevarse sus pertenencias personales, incluido su peluche.
No pudimos despedirnos de ella
Desde entonces, la familia no ha vuelto a ver a la menor ni se les permite visitarla, lo que describen como su "mayor pena". Han iniciado movilizaciones para lograr su regreso al hogar donde, afirman, la niña se sentía protegida y feliz. El caso se mantiene enredado, con la pequeña aún en un centro, mientras sus padres de acogida la esperan con la esperanza de su vuelta.




