Los bomberos de la Agencia Provincial de Extinción de Incendios (APEI), dependiente de la Diputación de Granada, se han convertido en un refuerzo clave para las intervenciones necesarias tras la serie sísmica que comenzó el pasado 15 de agosto. Este dispositivo especial permite atender las necesidades, especialmente en los pueblos del Área Metropolitana, donde los efectivos de la capital no pueden asumir toda la carga de trabajo.
Alrededor de cien funcionarios han participado desde el pasado martes en más de 325 servicios requeridos en hasta ocho localidades metropolitanas: Ogíjares, Churriana de la Vega, Cúllar Vega, Las Gabias, Alhendín, Armilla, Cájar y Gójar. Las tareas se han centrado fundamentalmente en la retirada de techos, chimeneas, cascotes o elementos que pudieran caer a la vía pública ante nuevos movimientos sísmicos.
Las llamadas se han filtrado para movilizar hasta dos dotaciones de vehículos de altura, respondiendo a las necesidades de los municipios. Ogíjares ha sido la localidad más afectada, registrando el mayor número de requerimientos, según han informado fuentes de la propia APEI.
Estos bomberos, procedentes de parques como Guadix, Baza, Iznalloz o Alhama, han cubierto el servicio correspondiente a sus áreas de origen, demostrando especialización en el uso de autoescalas. En coordinación con los bomberos de la capital, también se han atendido peticiones de los alcaldes para supervisar acciones en espacios y edificios públicos, incluidas iglesias.
El incremento de requerimientos en los últimos días se ha visto motivado por el regreso a sus domicilios de personas que estaban ausentes cuando se registraron los daños en sus inmuebles. Este refuerzo se considera esencial para restablecer la normalidad ciudadana tras los temblores, especialmente los ocurridos el pasado martes 18.




