La Escuela Municipal de Música y Danza 'Araceli Carrillo Pérez' de Lucena celebra su 25 aniversario bajo el lema '25 años formando artistas y creando emociones'. Desde su inicio en el curso 2001-2002, el centro ha pasado por sus aulas a más de 10.000 alumnos, ofreciendo una veintena de especialidades y consolidándose como un pilar de la vida cultural local. La programación especial de aniversario está abierta a toda la ciudadanía.
El proyecto nació en el año 2000 con la vocación de unificar disciplinas artísticas con tradición en Lucena, pero que hasta entonces se impartían de manera dispersa. La creación de la escuela requirió un proceso de autorización que exigía profesorado con titulación superior, un currículo homologado y unas instalaciones adecuadas a la normativa vigente. La directora del centro, Mamen Galindo, subraya que se trata de un centro autorizado y reglado, no una simple academia, destacando el éxito inicial con 212 alumnos en su primer año.
Inicialmente, la escuela contaba con cinco profesores y enseñanzas como música y movimiento, piano, guitarra clásica, guitarra flamenca y danza clásica. Hoy, la plantilla se ha más que duplicado y la oferta supera las veinte especialidades, con una notable evolución en el área de danza. Aunque el número de matrículas actuales (entre 300 y 400 por curso) ha descendido respecto a los picos de crecimiento, debido en parte a la disminución de la natalidad y al aumento de actividades alternativas para jóvenes, la demanda sigue siendo alta, con listas de espera en piano y enseñanzas para los más pequeños.
Galindo diferencia el enfoque de la escuela del conservatorio: mientras este último se orienta profesionalmente, la escuela fomenta tanto el desarrollo de futuros artistas como el crecimiento personal y el disfrute cultural de los aficionados. Uno de sus mayores logros, según la directora, es contribuir a la formación de público cultural, además de haber permitido que numerosos alumnos continúen estudios superiores en música y danza.
La inclusión ha sido otro pilar fundamental, con programas específicos y adaptaciones para alumnado con diversas capacidades y necesidades educativas. La diversidad de estudiantes es notable, abarcando niños, adolescentes y adultos, con antiguas alumnas que ahora matriculan a sus hijos y estudiantes mayores de 60 años. Muchas actividades han surgido de las inquietudes del propio alumnado, lo que Galindo define como el secreto de las 'escuelas de arte vivas'.
La confianza de las familias ha sido clave, y la directora señala que la publicidad principal ha sido el 'boca a boca'. Esta conexión emocional se refleja en la participación de numerosos antiguos alumnos en los actos conmemorativos, algunos de los cuales han reorganizado sus agendas para regresar a Lucena. La proyección exterior también ha crecido, con intercambios y proyectos en países como Dinamarca, Reino Unido, Eslovenia, Italia o Luxemburgo.
Un hito destacado fue la elección de la escuela para representar a Andalucía en el primer gran festival europeo de escuelas de música y danza en Luxemburgo tras la pandemia. A esto se suman reconocimientos culturales e institucionales, la participación en el Año Mozart en Granada, premios a antiguos alumnos y colaboraciones con colectivos lucentinos. La programación del 25 aniversario incluyó actividades escolares, masterclass, jornadas de puertas abiertas, una exposición fotográfica y un festival en Italia, culminando con una gala en el Auditorio Municipal.
El aniversario coincide con el reto pendiente de unas instalaciones más amplias y adaptadas, una demanda que ha acompañado a la escuela durante años y que ha sido planteada a distintos gobiernos municipales. Galindo explica que, aunque se han presentado varios proyectos, ninguno se ha materializado. La complejidad reside en la necesidad de edificios con condiciones específicas de espacio, acústica, accesibilidad y seguridad, requisitos que los usuarios demandan a diario.
“"Simplemente demandamos la necesidad, porque la hay y porque nuestros usuarios nos la demandan a diario."
Tras veinticinco años, la Escuela Municipal de Música y Danza de Lucena celebra no solo una cifra redonda, sino una comunidad que ha formado profesionales, aficionados y público cultural, erigiéndose como una referencia educativa y artística para varias generaciones de lucentinos.




