El complejo incendio, uno de los más devastadores sufridos por Andalucía en los últimos años, se declaró el pasado 6 de agosto en el paraje de Raboconejo, en Niebla (Huelva). Tras una rápida propagación inicial, el fuego ha superado ya las 31.000 hectáreas y un perímetro de 120 kilómetros, afectando a dos provincias. La principal amenaza se concentra ahora en la zona de la Pata del Caballo y en Aznalcóllar (Sevilla).
Los desalojos, que comenzaron en municipios de Huelva como El Madroño y Berrocal, se han extendido a zonas diseminadas de Estacena del Campo y Aznalcóllar, sumando más de 800 personas residentes evacuadas. El despliegue para combatir el fuego es uno de los más amplios en la región, con la movilización de dispositivos del Plan Infoca, la UME, el Ministerio de Transición Ecológica, consorcios provinciales y la Guardia Civil, superando los 800 profesionales y 26 medios aéreos.
El comportamiento del incendio, condicionado por fenómenos convectivos, focos secundarios y cambios de viento, ha llevado a declararlo "fuera de la capacidad de extinción". El consejero de Presidencia, Antonio Sanz, resumió la complejidad: "Hemos tenido hasta siete fuegos distintos en uno y a veces incluso con saltos en contra de la dirección del viento".
Los esfuerzos se han centrado en evitar víctimas mortales, proteger los núcleos urbanos y contener el avance de las llamas. A pesar de los avances en la contención en Huelva, la situación sigue siendo complicada debido a la baja humedad y el calentamiento del terreno, que pueden favorecer nuevas propagaciones.
En la provincia de Sevilla, la zona de la Pata del Caballo y el término municipal de Aznalcóllar se han convertido en el foco principal. Se han producido desalojos preventivos y se ha reubicado ganado. El alcalde de Aznalcóllar, Juan José Fernández, ha llamado a la calma, asegurando que no existe peligro inminente para el municipio, aunque el humo y la ceniza invaden la población.
El municipio de El Madroño y sus pedanías también se han visto afectados, con vecinos realojados en El Castillo de Las Guardas. La evolución del fuego en la Pata del Caballo, una zona de gran valor ambiental ya arrasada hace dos décadas, es clave para determinar su alcance futuro.




