En Beas de Segura, la jornada inaugural del jueves se inició con el rito ancestral de la entrada de yuntas y el engalanado de las reses, una costumbre que se remonta al siglo XV y que sigue siendo un pilar fundamental de la celebración.
Paralelamente, en Arroyo del Ojanco, el ambiente festivo se llenó de música gracias a la Asociación "La Inmaculada". El punto álgido de la tarde fue el primer gran desencajonamiento, que tuvo lugar a las cuatro, seguido del tradicional chupinazo desde el balcón de la Hermandad, marcando el fin de la actividad taurina del día.
La noche continuó con una animada celebración en la carpa municipal, donde la música fue la protagonista, prolongando el espíritu festivo que caracteriza a estas importantes fechas en la región.




