Los hechos, que tuvieron lugar en el casco histórico de la capital andaluza, fueron objeto de seguimiento por parte de la Asociación de vecinos Alameda de Hércules y Entorno (ADAHE), entidad que denunció la situación vivida en la zona.
La movilización de los seguidores del club extranjero se caracterizó por episodios de violencia que alteraron la convivencia en una de las vías más transitadas del centro de Sevilla.




