En los últimos años, los cigarrillos electrónicos, popularmente conocidos como vapers, han experimentado una notable expansión, especialmente entre la población joven y adulta. Estos dispositivos, que operan calentando un líquido que puede contener nicotina para producir vapor, han ganado popularidad bajo la percepción de ser menos nocivos que el tabaco convencional y por la posibilidad de utilizarlos en lugares donde fumar está restringido. Sin embargo, su consumo en interiores sigue siendo objeto de debate, particularmente en entornos con alta concentración de personas.
Uno de estos escenarios es la Feria de Abril de Sevilla, un evento que congrega a miles de personas en sus casetas, muchas de ellas de dimensiones reducidas, durante largas jornadas. En estos espacios cerrados, la imagen de asistentes utilizando vapers se ha vuelto común, lo que suscita dudas sobre la legalidad y regulación de esta práctica.
La legislación española actual establece una distinción clara entre el consumo de tabaco y el uso de dispositivos de vapeo. La Ley 28/2005, de 26 de diciembre, que aborda las medidas sanitarias contra el tabaquismo, prohíbe fumar tabaco en espacios cerrados de uso público, como bares, restaurantes y otros establecimientos hosteleros, permitiéndolo únicamente en terrazas o áreas al aire libre.
No obstante, el tratamiento legal de los dispositivos de vapeo difiere. Su regulación no se encuentra en los artículos principales de la ley, sino en la Disposición adicional duodécima, que enumera de forma taxativa los lugares donde su uso está prohibido. Esta disposición especifica que no se permite el consumo de dispositivos susceptibles de liberar nicotina, como los cigarrillos electrónicos, en centros y dependencias de las Administraciones públicas, centros sanitarios (incluyendo sus exteriores), centros docentes y formativos (con excepciones para espacios al aire libre en universidades y formación de adultos), medios de transporte público y parques infantiles.
Fuera de estos supuestos, la ley no impone una prohibición general del vapeo en espacios privados de uso público, lo que abre la puerta a diversas interpretaciones en situaciones específicas. Este marco normativo es crucial para comprender la situación en la Feria de Abril de Sevilla, donde coexisten casetas de titularidad pública y privada. En las casetas públicas, equiparadas a espacios de la administración, el vapeo está prohibido. Por el contrario, en las casetas de titularidad privada, la normativa vigente sí permite su consumo, a menos que exista una regulación específica adicional que lo impida.




