El edificio, reconocido como el astillero medieval mejor conservado del mundo, entra en una etapa clave tras la reciente recepción por parte de la entidad. Este paso permite activar la hoja de ruta diseñada para dotar al inmueble de una nueva vida como espacio expositivo, centrado en la conexión histórica y contemporánea entre Sevilla y América.
El proyecto contempla la integración de experiencias inmersivas de última generación. Mediante el uso de luz, sonido y proyecciones volumétricas, el futuro centro busca reinterpretar el patrimonio histórico bajo una perspectiva digital y participativa, alineándose con las demandas actuales de mediación cultural que combinan arte, ciencia y memoria.
La dirección del proyecto ha subrayado que la tecnología servirá como herramienta para amplificar la experiencia del visitante sin comprometer la esencia del monumento. Para ello, se trabaja en la contratación de operadores especializados que gestionarán áreas estratégicas como la programación cultural, la comunicación y los servicios generales del recinto.




