Para que una formación política sea tenida en cuenta en el reparto de escaños, debe superar el 3% de los votos emitidos en su circunscripción. Una vez alcanzado este umbral, los resultados se ordenan de mayor a menor, incluyendo los votos en blanco, para calcular el porcentaje de cada candidatura.
La asignación de escaños se realiza mediante una tabla donde los votos de cada candidatura se dividen sucesivamente por 1, 2, 3, y así sucesivamente, hasta completar tantas columnas como escaños a distribuir. Los escaños se otorgan a las cifras más altas resultantes, en orden decreciente. En caso de empate, se recurre al sorteo.
Aunque el sistema electoral andaluz es proporcional, presenta correcciones territoriales. El Estatuto de Autonomía establece la provincia como circunscripción electoral, asegurando que ninguna provincia tenga más del doble de diputados que otra. Cada provincia tiene un mínimo inicial de ocho diputados, y los 45 restantes se distribuyen según la población.
La distribución de escaños por circunscripción y su población censada es la siguiente: Sevilla (18 escaños, 1.948.393 habitantes), Málaga (17 escaños, 1.717.504 habitantes), Cádiz (15 escaños, 1.246.781 habitantes), Granada (13 escaños, 921.987 habitantes), Almería (12 escaños, 740.534 habitantes), Córdoba (12 escaños, 772.464 habitantes), Jaén (11 escaños, 623.761 habitantes) y Huelva (11 escaños, 528.763 habitantes).
Los resultados de los comicios de 2022 indican que un escaño en Andalucía tuvo un 'precio' de 60.935 votos. Sin embargo, el coste por escaño y elector varía significativamente entre provincias: Sevilla (45.700 votos), Málaga (38.500), Cádiz (39.700), Granada (36.200), Córdoba (30.500), Jaén (27.000), Almería (23.800) y Huelva (20.100).
El funcionamiento del método D'Hont tiende a beneficiar a las provincias con menor población, ya que se requiere una menor cantidad de votos para obtener representación parlamentaria.




