España se proclamó campeona del mundo por segunda vez en su historia este lunes, tras vencer a Argentina en la final del Mundial 2026. Un gol de Ferran Torres en la prórroga otorgó la segunda estrella a la selección dirigida por Luis de la Fuente, dieciséis años después del triunfo en Sudáfrica. El combinado español demostró superioridad durante el encuentro, que se caracterizó por su alta intensidad y la dureza del rival.
Tras el pitido final, cientos de aficionados se dirigieron de forma progresiva a la Puerta de Jerez, un lugar emblemático para las celebraciones de la selección española. La plaza, que ya ha sido escenario de festejos en 2008, 2010, 2012 y 2024, volvió a ser el punto neurálgico de la fiesta.
La plaza se tiñó de rojo y blanco, con la clásica camiseta roja y la segunda equipación blanca como protagonistas. Esta última ha despertado gran expectación, agotando existencias en numerosos establecimientos durante el campeonato.
El ambiente estuvo marcado por un público joven que desafió la madrugada para festejar el triunfo histórico. Durante horas, los cánticos de "campeones, campeones" y "¡Que viva España!" resonaron, acompañados por saltos, banderas nacionales, petardos y alguna bengala.
La euforia se extendió por los alrededores del centro, con vehículos convergiendo hacia la zona con banderas ondeando y bocinazos. Vías como el Paseo de Colón y el entorno del Prado de San Sebastián registraron una notable afluencia de tráfico.
La capital hispalense celebró así la conquista del Mundial, dieciséis años después de la primera, demostrando su orgullo y pasión por el deporte español.




