En la capital hispalense, donde las temperaturas alcanzan picos elevados, la escasez de sombra y vegetación se convierte en un problema de salud pública. La norma urbanística ideal sugiere la presencia de árboles visibles desde las ventanas y parques accesibles a corta distancia, pero la realidad dista de este estándar.
El fenómeno de 'isla de calor', intensificado por la falta de áreas verdes, impacta de manera desproporcionada en barrios obreros. Zonas como la Macarena, Cerro-Amate y el Polígono Sur son particularmente afectadas por esta carencia.
El informe subraya que la cuestión no reside en la ausencia total de parques en Sevilla, sino en su distribución geográfica y la accesibilidad para todos los ciudadanos.




