Multa a un agente de la Policía Nacional en Sevilla por agredir a un joven ebrio

Un tribunal de Sevilla ha condenado a un agente a pagar una multa de 10.800 euros y una indemnización de 350 euros por una agresión durante una intervención.

Imagen genérica de luces de emergencia de la policía reflejadas en el asfalto mojado por la noche.
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Imagen genérica de luces de emergencia de la policía reflejadas en el asfalto mojado por la noche.

Un agente de la Policía Nacional en Sevilla ha sido sancionado con una multa de 10.800 euros y una indemnización de 350 euros por una agresión a un joven ebrio que bloqueaba el tráfico en la madrugada del 13 de febrero de 2022.

La Audiencia de Sevilla ha dictaminado que el agente es culpable de un delito leve de lesiones, tras un incidente ocurrido en la calle Economía, frente a la discoteca Theatre, entre las 5:30 y las 6:00 de la mañana. La intervención policial se inició tras recibir informes sobre un posible delito contra la libertad sexual.
Al llegar al lugar, los agentes encontraron una gran multitud y a un joven que requería asistencia médica. Mientras esperaban la llegada de una ambulancia, la tensión aumentó entre los presentes, quienes comenzaron a increpar a los policías, acusándolos de inacción a pesar de que los servicios de emergencia y unidades de apoyo ya estaban en camino.
Durante el altercado, un joven se sentó en medio de la calle, creando una situación de riesgo para él mismo y para el tráfico. El agente implicado lo levantó y lo condujo hacia un vehículo policial. El tribunal señaló que esta acción se realizó con fuerza, pero sin agresión, dado que el joven se negaba a cooperar.
El agente intentó registrar al joven apoyándolo contra el vehículo, pero este se resistió girándose. En ese momento, la situación escaló: el agente, desde atrás, lo levantó ligeramente por las axilas y lo arrojó al suelo, dejándolo boca arriba. Posteriormente, le propinó una bofetada en el lado derecho del cuello y la mandíbula.

Las imágenes mostraron claramente que las lesiones sufridas por el joven fueron causadas por la bofetada, siendo este el único acto de agresión probado durante el encuentro.

A pesar de la agresión, el joven continuó resistiéndose, dificultando la labor del agente. El incidente fue presenciado por varias personas y grabado en vídeo, material que fue clave en el juicio. Todos los agentes involucrados confirmaron que el joven mostraba "claros signos de embriaguez", lo cual fue corroborado por un amigo que testificó sobre el consumo de alcohol antes y durante la estancia en la discoteca.
Aunque el tribunal reconoció que el agente actuó en una "situación hostil" y que la detención no fue ilegal (el joven fue absuelto de resistencia a la autoridad por falta de pruebas), la bofetada fue considerada innecesaria y constituyó un delito leve de lesiones. Por ello, el agente ha sido sancionado económicamente y deberá compensar a la víctima.