Con la llegada del verano, Malandro se posiciona como un destino clave en Sevilla para disfrutar de las noches al aire libre. El restaurante, situado en un enclave privilegiado frente a la Real Maestranza de Caballería, ha convertido su bar y sus terrazas en los escenarios perfectos para la temporada estival, ofreciendo una propuesta gastronómica centrada en las brasas y el tapeo sevillano.
Durante los meses de julio y agosto, Malandro aprovecha sus espacios exteriores, con capacidad para cerca de 90 comensales entre la primera planta y la terraza mirador. Estos lugares ofrecen una forma distinta de vivir las noches sevillanas en pleno corazón de la ciudad, y también sirven de refugio fresco durante las horas centrales del día gracias a su acogedor bar.
La experiencia veraniega se complementa con una carta única. Durante las comidas (14:00-16:00), el bar de nueva generación suma al tapeo sevillano clásicos como la ensaladilla y productos de ultramarinos. Por la tarde y noche (20:00-23:00), el foco se traslada a los espacios al aire libre, con el edificio abierto hasta las 02:00 para alargar las sobremesas. La propuesta busca combinar una cocina reconocible, basada en el producto, con un entorno privilegiado.
Tras más de un año de actividad, Malandro se ha consolidado como un referente gastronómico en Sevilla, destacando su propuesta de asador centrada en las brasas. La carta incluye una selección de cortes de carne nacionales y argentinos, como entraña, t-bone y ribeye, de diversas razas. Recientemente, ha incorporado carnes de José Gordón de El Capricho, consideradas de las mejores del mundo, y un plato de molleja con caviar de Amur Beluga. También ofrece cortes de cerdo ibérico de bellota y pescados salvajes de mercado, trabajados a la brasa.
La bodega de Malandro cuenta con más de 200 referencias nacionales e internacionales, con especial énfasis en vinos generosos. La oferta se completa con etiquetas de Champagne, Burdeos, Borgoña y Piamonte, además de selecciones de Argentina y Chile. El espacio mirador, con vistas a la Real Maestranza, eleva la experiencia gastronómica.




