La muestra, organizada en colaboración con el Museo del Louvre y el Instituto de Arte de Chicago, subraya la conexión del artista extremeño con la capital andaluza, donde desarrolló gran parte de su obra. Los autobuses de dos plantas de Londres ya anuncian la exposición, y los catálogos de Zurbarán se exhiben junto a los de otros maestros en la librería del museo.
La presencia sevillana en Londres va más allá de la exposición. En la estación de Paddington, se encuentran botellas de naranja amarga de Sevilla, un producto que anualmente se exporta al Reino Unido. Además, en el mercado de la City, un expositor de ginebra Tanqueray Flor de Sevilla promociona cócteles inspirados en la ciudad andaluza, como el Sevilla Negroni o el Sevilla Sunset.
A pesar de las previsiones de lluvia, el ambiente en Londres ha sido soleado, con los únicos paraguas visibles en las estatuas de Mary Poppins y Cantando bajo la lluvia en Leicester Square. Esta plaza, un punto neurálgico del cine, también alberga estatuas de figuras como William Shakespeare, cuya obra se representa continuamente a orillas del Támesis.
La ciudad rinde homenaje a sus soldados, a las mujeres que sostuvieron el país durante las guerras mundiales y a sus escritores, con tabernas dedicadas a Dickens, restaurantes a Shakespeare y bares a Sherlock Holmes. Estatuas de Oscar Wilde y John Donne, así como una placa en la casa de Portobello donde vivió George Orwell, son testimonio de la rica herencia literaria de Londres.
Los parques londinenses, como el situado junto al puente de Waterloo, ofrecen espacios de reflexión, con bancos donados por diversas comunidades. Las líneas de autobuses de la ciudad evocan equipos de fútbol, películas y batallas, mientras que cines como el Gate Cinema proyectan clásicos como Notting Hill, celebrando la cultura y la historia de la capital británica.




