El nombramiento de Lola Robador supone un reconocimiento a su extensa labor investigadora y profesional en la capital andaluza. La experta, que ocupa la vacante dejada por el fallecido Antonio Burgos, destaca por ser la primera mujer arquitecta en formar parte de esta prestigiosa institución.
Especialista en sistemas constructivos tradicionales y materiales naturales, Robador ha dedicado gran parte de su carrera a reivindicar la identidad cromática de Sevilla. Según ha defendido en diversas ocasiones, la ciudad poseía históricamente una riqueza de tonos que se ha visto alterada por el uso excesivo de pinturas sintéticas en las restauraciones modernas.
“"Quiero hacer una reflexión sobre la luz, el color y la identidad de Sevilla. Incidir una vez más en la necesidad de usar pigmentos naturales y evitar las pinturas plásticas."
A lo largo de su trayectoria, la nueva académica ha intervenido en proyectos de restauración de gran relevancia, como el Real Alcázar, el Ayuntamiento de Sevilla y diversas iglesias históricas de la ciudad. Además de su labor docente como catedrática en la Universidad de Sevilla, es autora de la obra La luz y el color de Sevilla.




