La reaparición de Morante de la Puebla en la Feria de Abril de Sevilla ha sido uno de los acontecimientos más comentados en el mundo taurino. Tras un anuncio de retirada en Madrid el 12 de octubre, el diestro sevillano volvió a pisar el albero de la Maestranza sin haber toreado previamente en ninguna otra plaza, una decisión que sorprendió a muchos.
“"Morante sin torear no entiende su existencia, es una necesidad no solo espiritual, es una necesidad mental."
Según el análisis de un experto cronista taurino, el toreo representa para el diestro una necesidad existencial, una dualidad entre salvación y condena. Esta profunda conexión con su profesión explicaría sus decisiones, a veces impulsivas, como su regreso a los ruedos sin previo aviso.
La actuación del 16 de abril fue calificada por especialistas como histórica, generando una respuesta masiva y entusiasta del público. Sin embargo, la feria también estuvo marcada por un percance el 20 de abril, cuando Morante sufrió una cornada durante la lidia de su último toro. Aunque inicialmente no parecía grave, el diagnóstico posterior confirmó una herida “muy grave” con perforación de la pared del recto.
La Feria de Abril de este año ha sido considerada “absolutamente memorable” por los cronistas, destacando la dimensión artística de las faenas de Morante. A pesar de la calidad de su actuación, la decisión de no abrir la Puerta del Príncipe el 16 de abril generó controversia, dividiendo a aficionados y profesionales sobre la aplicación de la normativa taurina en casos excepcionales.




