El documento, elaborado por el inspector a cargo del operativo, señala el cruce de las calles Alemanes con García de Vinuesa como el epicentro de los incidentes. En este punto, uno de los más transitados, la cofradía se detuvo tras un retraso previo, lo que provocó una significativa acumulación de personas.
Una vez cortados los accesos de los pasillos, la cofradía se queda literalmente parada.
La incertidumbre ante la situación generó un ambiente de tensión. Según el relato policial, el espacio se llenó por completo, y algunos individuos comenzaron a increpar a los agentes, lo que requirió una intervención para evitar mayores problemas. Ante la escalada de la situación, los agentes solicitaron refuerzos y establecieron un perímetro de seguridad para controlar el acceso de más público.
Durante estos momentos críticos, dos personas fueron retiradas del lugar debido a su actitud, ya que no cesaban de increpar a los agentes y soliviantar al resto de los presentes. Ambas fueron posteriormente identificadas con fines sancionadores.
El informe también destaca un incidente grave relacionado con el paso del Duelo, cuando el inspector observó que el capataz detuvo el paso bloqueando un pasillo de evacuación, una acción considerada de alto riesgo. Asimismo, se registró la desobediencia de un nazareno, quien ignoró las instrucciones recibidas y fue propuesto para sanción.
Finalmente, la Policía Local, tras analizar las grabaciones, desmiente las críticas de la hermandad, asegurando que “en ningún momento se mantuvo una actitud aireada o agresiva con los integrantes de la cofradía” y que su intervención fue necesaria para garantizar la seguridad en un momento de máxima afluencia.




