El proceso de adjudicación de plazas de Médico Interno Residente (MIR) para el año 2026, que comenzó el pasado lunes 4 de mayo, ha revelado una tendencia preocupante en sus primeras jornadas. A pesar de la elevada oferta de plazas en Medicina Familiar y Comunitaria, esta especialidad no figura entre las primeras opciones de los aspirantes con mejores resultados.
De los primeros 1.400 candidatos que han seleccionado su destino, únicamente seis han optado por formarse en Medicina Familiar en los distritos y áreas sanitarias de Andalucía. Este dato subraya una desproporción significativa entre las 440 plazas ofertadas para esta especialidad, de un total de 1.508 en la comunidad, y la demanda real en las fases iniciales del proceso.
Las primeras adjudicaciones para Medicina Familiar se registraron en Jaén, Sevilla, Granada y Córdoba. La primera elección se produjo en el puesto 109 en el distrito sanitario Jaén-Jaén Sur. Posteriormente, se seleccionaron plazas en Sevilla Aljarafe, Granada Metropolitano y Córdoba-Córdoba Guadalquivir. Durante la segunda jornada, se sumaron dos elecciones más, ambas en Granada Metropolitano. Sin embargo, provincias como Almería, Cádiz, Huelva y Málaga no han registrado ninguna adjudicación en esta especialidad en los dos primeros días.
“"Esto es la crónica de una muerte anunciada. Lleva ya muchos años."
Una especialista en Atención Primaria ha señalado que esta situación no es nueva y refleja una tendencia estructural. No obstante, ha matizado que el comportamiento de las adjudicaciones suele variar a medida que avanza el proceso, y que la especialidad de Medicina Familiar suele completar sus plazas, aunque lo hace de forma progresiva, a menudo por descarte más que por elección prioritaria.
Entre los factores que contribuyen a este desinterés se mencionan la precariedad contractual, las diferencias salariales con otras comunidades autónomas y una creciente carga burocrática que resta tiempo a la atención clínica. Además, las dificultades para la conciliación, la exposición constante y la percepción de una pérdida de reconocimiento social disuaden a muchos aspirantes, a pesar del valor intrínseco de la disciplina.




