Tras más de dos décadas de separación, Manolo García y Quimi Portet han vuelto a unir sus caminos bajo el nombre de El Último de la Fila, cumpliendo el sueño de miles de aficionados al pop español. La gira de reencuentro, que conmemora casi veinte años de trabajo conjunto y siete discos oficiales, hizo una parada multitudinaria en el estadio Metropolitano de Madrid.
El concierto comenzó con puntualidad, presentando temas de Los Burros como Huesos y Conflicto armado, seguidos por clásicos de El Último de la Fila como Querida Milagros, Mi patria en mis zapatos y Aviones plateados. Las versiones ofrecidas se mantuvieron fieles a las originales, respondiendo a la voluntad de los artistas de ofrecer a su público las canciones que tanto tiempo habían esperado escuchar.
La banda estuvo arropada por los músicos que los acompañaron en sus grabaciones y giras, incluyendo a Antonio Fidel al bajo, Josep Lluís Pérez a la guitarra eléctrica, Pedro Javier González a la guitarra española, Ángel Celada a la batería y Juan Carlos García en teclados y percusiones. Irene Miller y Eva Reina sumaron sus voces en los coros, junto a la invitada especial Sara García, hija de Manolo García, a quien se dedicó el tema Sara.
Quimi Portet recordó los inicios con Los Burros y Los Rápidos, bromeando sobre la escasa asistencia de entonces y agradeciendo al público actual su presencia. Por su parte, Manolo García destacó la conexión con el público, definiéndola como "pueblo llano haciendo felices al pueblo llano", y agradeció la atención de los asistentes, que disfrutaron coreando cada canción sin apenas recurrir a los móviles, hasta que se pidió que encendieran las luces de sus teléfonos durante Lápiz y tinta.
Tras una pausa para recuperar fuerzas, los músicos regresaron al escenario para interpretar temas como Ya no danzo al son de los tambores, Los ángeles no tienen hélices y Como un burro amarrado a la puerta del baile, donde los instrumentistas pudieron lucir su virtuosismo. El concierto culminó con Insurrección, cantada por todo el estadio, seguida de un bis con El Rey de José Alfredo Jiménez.
Al finalizar, García y Portet expresaron su gratitud al público, al Atlético de Madrid y a todo el equipo técnico, mostrando una generosidad poco común. Incluso interpretaron a capella una canción cómica junto al batería Ángel Celada. A pesar de los intentos por concluir el espectáculo, el público permaneció, lo que llevó a Manolo García a exhortarles a "dormir, que mañana es lunes", recordando la fecha del concierto.




