La Catedral de Sevilla acogió este sábado, 13 de junio, la ordenación de cinco nuevos sacerdotes para la Archidiócesis hispalense. Los recién ordenados son Pablo Bernal, Pablo Noguera, Cristian Rodríguez, José Manuel Ruiz y José Alberto Torres. La Eucaristía fue presidida por monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, acompañado por otras figuras eclesiásticas como el obispo auxiliar monseñor Teodoro León y los arzobispos José Rodríguez Carballo y Roberto Octavio González Nieves.
Tras la presentación de los candidatos por parte del rector del Seminario metropolitano, Andrés Ybarra, el arzobispo Saiz Meneses procedió a la elección para el orden de los presbíteros. Durante su homilía, el prelado enfatizó que el sacerdocio tiene su origen en Dios y no en proyectos humanos, recordando a los nuevos ministros que su labor se basa en la fidelidad divina y no en sus propias capacidades.
Monseñor Saiz Meneses definió al sacerdote como "Pastor, no funcionario; servidor, no dueño; testigo, no protagonista", instando a los ordenandos a centrar su existencia en el servicio a Dios y a los hermanos, siguiendo el ejemplo de Jesús. Subrayó que la vocación sacerdotal nace del "amor compasivo de Jesús hacia su pueblo", no de una necesidad funcional, y que debe manifestarse en una mirada de compasión hacia los más vulnerables, tal como proponía el Papa León.
Los elegidos manifestaron su compromiso de predicar el Evangelio, celebrar los sacramentos y vivir unidos a Cristo, prometiendo además respeto y obediencia al arzobispo. La imposición de manos del arzobispo y de los presbíteros presentes, junto con la oración consagratoria, culminó el sacramento. La ceremonia incluyó ritos como la imposición de la estola, la casulla, la unción de las manos con el santo crisma y la entrega del pan y el vino.
La celebración concluyó con la primera concelebración de los nuevos presbíteros junto al arzobispo y el presbiterio. Monseñor Saiz Meneses despidió a los recién ordenados con el deseo de que "Sean santos. Sean fieles. Sean sacerdotes según el corazón de Cristo", encomendándolos a la intercesión de la Virgen de los Reyes y otros santos.




