La vida, a veces, escribe guiones dignos de película. Hace tres años, un portuense llamado Jovino perdió su cartera en Miami justo antes de embarcar en un crucero por el Caribe. El objeto contenía unos 200 euros y tarjetas bancarias, además de dólares americanos. Tras una búsqueda infructuosa, tuvo que resignarse a darla por perdida y anular sus tarjetas, ya que su barco zarpaba a la mañana siguiente.
Mientras disfrutaba del primer día en el crucero, Jovino recibió insistentes llamadas de un número desconocido. Al descolgar, se encontró al otro lado con un policía nacional, actualmente destinado en San Fernando, pero que en ese momento trabajaba en la Embajada de España en Addis Abeba, Etiopía. Resulta que la cartera había sido encontrada en Miami por el canciller de la embajada, quien también estaba de vacaciones y a punto de iniciar un crucero diferente.
“"La única opción era que el canciller custodiara la cartera y esperar a su regreso a la embajada, para allí dársela al policía, con domicilio en Chiclana, y que cuando este volviera a su casa en el siguiente permiso pudiera entregársela a su dueño."
Ante la imposibilidad de que el canciller y Jovino coincidieran en sus itinerarios caribeños, el agente ideó un plan: el canciller custodiaría la cartera hasta su regreso a la embajada. Allí, se la entregaría al policía, quien la llevaría a España durante su permiso para devolvérsela a su legítimo dueño. Tras recorrer aproximadamente 20.000 kilómetros, la cartera finalmente regresó a la provincia de Cádiz.
El reencuentro tuvo lugar en La Barrosa, donde el agente entregó la cartera a Jovino, quien pudo recuperar todo su contenido íntegro. Como agradecimiento, Jovino regaló dos botellas de Pedro Ximénez, una para el agente y otra para el canciller. Este insólito suceso no solo culminó con la recuperación del objeto perdido, sino que también forjó una amistad duradera entre los protagonistas y sus familias, quienes mantienen el contacto a día de hoy.
La cartera viajera, tras su periplo por Estados Unidos, pasó por Las Bahamas, Etiopía, Egipto y Turquía antes de regresar a la provincia gaditana. La historia destaca la tenacidad y las buenas intenciones del policía nacional, que facilitó la conexión entre dos desconocidos.




