La instalación de las velas para el Puente de San Telmo ha comenzado, con la colocación de la estructura semicircular que anclará las lonas. Los trabajos, que empezaron por el extremo oeste del puente, cercano a la Plaza de Cuba, buscan hacer realidad la prometida sombra en las próximas semanas.
Las obras, iniciadas en enero de 2026, revelaron una complejidad mayor de la esperada, principalmente por la ausencia de soportes adecuados en el puente, a diferencia de las calles del centro. La empresa adjudicataria ha tenido que diseñar y construir una infraestructura específica anclada a la parte inferior del puente.
El proceso ha tenido un impacto en la movilidad de la zona, obligando a la supresión temporal de una acera y del carril bici, lo que generó quejas de asociaciones como A Contramano.
A pesar de ser una prioridad anunciada, los trabajos han sufrido retrasos. El portavoz municipal, Juan Bueno, admitió que las actuaciones iban "más lento de lo que nos gustaría" debido a que la envergadura del proyecto superó las previsiones iniciales, requiriendo la creación de una estructura de soporte inexistente.
En paralelo, la Avenida de la Constitución también enfrenta desafíos para su entoldado. El Ayuntamiento ha rescindido el contrato anterior y trabaja en un nuevo sistema para el verano de 2027, descartando el modelo previo por su impacto visual y falta de eficacia. Se han presentado dos proyectos a la Comisión Provincial de Patrimonio, uno de ellos propone anclar las velas a las fachadas para reducir el impacto visual.
La crisis de los toldos en Sevilla evidencia los retos de intervenir en un patrimonio arquitectónico rígido y bajo condiciones climáticas extremas.




