Ramos, de 36 años, se encontraba investigando cultos y ritos animales en el Próximo Oriente Antiguo cuando la situación de seguridad se deterioró. Su llegada a Tel Aviv había sido poco antes del alto el fuego con Gaza, y la ciudad había recuperado una aparente normalidad hasta el estallido del conflicto.
“"Tel Aviv es muy mediterránea, muy viva, me fue fácil sentirme en casa. Sin alarmas y sin riesgos. De hecho, en enero retiraron el estado de alarma."
Sin embargo, la situación cambió drásticamente el 28 de febrero, Día de Andalucía, cuando las alarmas de emergencia comenzaron a sonar, obligándolo a pasar gran parte del día en un refugio. Ante el cierre del espacio aéreo y la confirmación del estado de guerra, y tras recibir una llamada de la Consejería de Turismo y Andalucía Exterior, Ramos decidió emprender el viaje de regreso a Sevilla.
El arqueólogo inició su periplo el 4 de marzo, tomando un autobús lanzadera desde Tel Aviv hacia la frontera egipcia, cruzando el desierto de Néguev. Tras llegar a Taba y tomar un taxi con una familia argentina, atravesó el desierto del Sinaí hasta Sharm el-Sheij, desde donde pudo volar a Turquía y, finalmente, a Sevilla.
“"Ahora es habitual que suenen entre cinco y seis alarmas diarias en la zona."
Actualmente, Ramos teletrabaja desde Carmona, manteniendo la alarma en su móvil para seguir informado. Expresa su deseo de regresar a Tel Aviv una vez que el conflicto cese, ya que su contrato es de dos años y considera el proyecto una gran oportunidad. La Consejería de Turismo y Andalucía Exterior ha brindado apoyo y asesoramiento a más de 685 andaluces afectados por la situación en la región.




