Diversos ayuntamientos andaluces han puesto en marcha o ampliado sus medidas para hacer frente a las olas de calor, ofreciendo espacios refrigerados a la ciudadanía, especialmente a los colectivos más vulnerables como personas mayores, niños o personas sin hogar. Estas iniciativas buscan mitigar los efectos de las temperaturas extremas que se esperan durante los meses estivales.
En Granada, se ha habilitado un refugio climático en las instalaciones de la organización humanitaria Ocrem, con capacidad para 27 personas, ofreciendo sofás, hamacas, comida, agua y productos de higiene. El consistorio también ha incrementado su aportación a la Cruz Roja para sus unidades móviles y ha instalado toldos en calles comerciales, además de parques con chorros de agua para el disfrute de los niños.
Sevilla enfrenta el desafío de que más del 55% de su población no dispone de un refugio climático a menos de cinco minutos a pie. A pesar de la colocación de toldos en más calles, la falta de arbolado en vías principales, como la Avenida de la Constitución, y las discrepancias sobre la instalación de toldos en la vía principal, dejan a muchos ciudadanos expuestos al sol. Las quejas por la falta de aire acondicionado en centros escolares persisten, aunque se ha iniciado un plan de bioclimatización.
Almería ha activado cinco refugios climáticos hasta el 30 de junio, incluyendo el Palacio de los Juegos Mediterráneos y el Mercado Central, con horarios ampliados para minimizar los efectos del calor extremo en colectivos vulnerables. El área de Integración Social ha reforzado la atención a personas expuestas, repartiendo agua e información.
En Jaén, el Centro de día de Santa Clara, gestionado por Cáritas, funciona como refugio climático ininterrumpido hasta el 15 de septiembre, enfocado a personas sin hogar. El Centro Municipal de Atención a Transeúntes ha flexibilizado sus condiciones de acceso, y se han listado recursos municipales como instalaciones deportivas y mercados para ofrecer espacios frescos.
Málaga cuenta con 74 áreas de confort climático y 85 corredores de sombra, zonas refrescantes gracias a la vegetación y a un diseño arquitectónico favorable. La ciudad ha incrementado su masa arbórea, superando los 112.000 árboles urbanos, y dispone de 329 fuentes de agua potable.
Córdoba trata las olas de calor como una emergencia, activando un Plan Local de Respuesta ante Fenómenos Meteorológicos Adversos. Se suspenden actividades al aire libre, se patrulla contra incendios y se restringe el servicio de coches de caballos. Además, ocho refugios climáticos, incluyendo centros cívicos y la Biblioteca Central, están disponibles para personas vulnerables.
La provincia de Huelva presenta un clima heterogéneo. En la capital, el paseo de la ría actúa como refugio natural por la brisa marina. La instalación de toldos en la zona comercial se ha retrasado por un recurso a la licitación, pero se espera su pronta resolución.
Cádiz refuerza sus medidas con una Red Municipal de Refugios Climáticos en Jerez de la Frontera, que incluye centros sociales, deportivos y museos. Se presta atención a colectivos vulnerables y se despliega un equipo móvil. En El Puerto de Santa María, la recuperación de duchas y lavapiés en playas y la instalación de un techo ornamental en la Plaza de La Herrería ofrecen alivio.
A nivel autonómico, el Plan Andaluz para la Prevención de los Efectos de las Altas Temperaturas sobre la Salud, coordinado por la Junta de Andalucía, permanece activado, promoviendo la hidratación, el uso de ropa ligera y la permanencia en lugares frescos.




