La creciente influencia de la inteligencia artificial está generando un debate sobre su potencial para reemplazar la labor humana en diversas profesiones, incluida la abogacía. Expertos y profesionales del sector expresan preocupación por la desnaturalización de la profesión y la posible pérdida de su esencia.
En este contexto, se destaca la figura del decano del Colegio de Abogados de Lucena, quien en una reciente entrevista ha señalado que la IA está acaparando el ejercicio de la abogacía, advirtiendo sobre las consecuencias de esta tendencia. Según su análisis, esta automatización podría llevar a situaciones donde las máquinas asuman roles tradicionalmente humanos en la resolución de disputas legales.
“"La profesión de abogado se está desnaturalizando, advierte, porque la han acaparado las máquinas."
La reflexión apunta a que la ley, como herramienta civilizada para gestionar la conflictividad humana, podría verse transformada radicalmente. Tradicionalmente, el abogado actúa como un "juez previo", facilitando la mediación, el arbitraje y la conciliación. Sin embargo, la irrupción de la IA plantea la posibilidad de que estas funciones sean desempeñadas por algoritmos, generando incertidumbre sobre la necesidad de la intervención humana y la ética jurídica.
La entrevista también reflexiona sobre la naturaleza humana, la confianza y la moralidad en contraste con el derecho. Se sugiere que la existencia misma del ordenamiento jurídico es un reflejo de la desconfianza inherente entre las personas, y que la educación y la moral son fundamentales para una convivencia armoniosa, valores que la IA, por sí sola, no puede replicar.




