La presa de Montejaque, que alcanzó su nivel máximo durante las borrascas de febrero, se encuentra ahora en una situación muy diferente, completamente seca. Ante esta circunstancia, las administraciones competentes estudian las actuaciones necesarias para preparar la infraestructura ante futuros temporales.
Endesa, que mantiene la concesión de los terrenos a pesar de estar abierto un expediente administrativo de extinción, ha destacado que trabaja de forma "coordinada y permanente" con el resto de administraciones. La compañía eléctrica está analizando la presa para proponer soluciones a corto y medio plazo que garanticen la seguridad de la infraestructura y su entorno, preparándola para posibles avenidas de agua.
Durante el último episodio de lluvias, la presa mantuvo en vilo a los vecinos de Benaoján, Jimera de Líbar y Cortes de la Frontera, quienes tuvieron que ser desalojados por el riesgo de desbordamiento. Finalmente, la presa desagüó por sus aliviaderos de forma controlada. Posteriormente, el agua se ha ido perdiendo por el suelo kárstico de la zona.
El alcalde de Montejaque, Diego Sánchez, ha señalado que la Junta y la empresa propietaria están gestionando la situación, indicando que al consistorio le ha entrado una obra de emergencia pero no dispone del expediente completo.




