En el ámbito socialista, la campaña se centra en encuentros reducidos y cercanos con diversos sectores, una táctica que recuerda a la empleada en 2012. Esta aproximación busca maximizar el impacto en redes sociales y fomentar el contacto personal con los votantes. La preocupación por la continuidad de una figura destacada en su escaño en Madrid es un tema recurrente, mientras que la dirección provincial se enfrenta a la dimisión de dos miembros de su ejecutiva por desacuerdos en las listas autonómicas.
Por su parte, el Partido Popular ha recibido un impulso con los resultados de un sondeo que lo sitúa cerca de la mayoría absoluta. La formación apela a una «vía andaluza» para gobernar en solitario, buscando distanciarse de posibles pactos que generen controversia. La implicación de figuras relevantes en asuntos regionales y la expectativa de que algunos consejeros dejen su escaño para centrarse en tareas de gobierno, abren la puerta a nuevos compañeros en las listas.
“"El Partido Popular apela a una «vía andaluza» para gobernar a solas, «con una mayoría suficiente»."
En el espectro de la izquierda, la coalición Por Andalucía se prepara para recibir el apoyo de ministros de Sumar en un acto en Málaga, con el objetivo de respaldar a su candidato a la presidencia de la Junta. Este evento busca proyectar una imagen de unidad, a pesar de la existencia de dos candidaturas de izquierda en la comunidad, incluyendo a Adelante Andalucía. La participación de miembros de Podemos, aunque con ciertas reticencias, también forma parte de esta estrategia.
La campaña también ha visto movimientos en el grupo municipal de la capital, donde la reciente paternidad de un portavoz ha generado su baja temporal, alejándolo de la campaña. En su agrupación, la secretaria general, que no figura en las listas, se ha reincorporado a su trabajo en una entidad financiera. Estos cambios sugieren una renovación significativa en las listas municipales de la capital, con la posible inclusión de independientes de prestigio.




