La Asociación Andaluza de Pediatría de Atención Primaria (AndAPap) ha reiterado su preocupación por la persistente falta de pediatras en los centros de salud de Málaga, un problema que afecta a un 30% de los menores en la provincia. Esta proporción es significativamente mayor en los municipios del interior, donde la cobertura es aún más deficiente.
Según la asociación, esta problemática se arrastra desde hace más de dos décadas y no ha encontrado una solución efectiva. Incluso en las Urgencias de los hospitales comarcales, los niños son frecuentemente atendidos por médicos sin la especialidad de pediatría. La situación en Málaga, aunque mejor que en Huelva (donde el 88% de los menores no tienen pediatra asignado), es preocupante, especialmente si se compara con Granada y Sevilla, donde el déficit es del 27%.
“"En la mayoría de los casos, los padres no lo saben. Es como si vas al ginecólogo y el médico que te atiende no es ginecólogo."
La dirección de AndAPap señala que, mientras la capital y la franja litoral de Málaga presentan una mejor situación, en comarcas como Antequera, Ronda y el interior de la Axarquía, muchas plazas de pediatras permanecen sin cubrir. En estas áreas, los menores son asistidos por médicos de familia o generales, quienes carecen de la formación específica de cuatro años que posee un pediatra, habiendo rotado solo tres meses por la especialidad durante su residencia.
La asociación advierte que la falta de medidas correctoras efectivas ha impedido una mejora de la situación, incluso proyectando que para 2026 el panorama no será mejor. Atribuyen esta realidad a los “contratos nefastos” y las malas condiciones laborales que desincentivan a los pediatras a elegir la Atención Primaria, optando por hospitales o la medicina privada.
“"El SAS no nos escucha. No se incentiva la Atención Primaria; igual que con los médicos de familia. Hay una desidia total en el SAS. No piensan en los pediatras de Atención Primaria, no piensan en los niños."
Las consecuencias de esta situación, según AndAPap, incluyen retrasos en el diagnóstico, saturación de las urgencias hospitalarias y un aumento del riesgo de incidentes de seguridad clínica debido a una atención discontinua e inespecializada. La organización exige que todos los niños sean atendidos por especialistas, que se garantice la enfermera pediátrica y que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) incluya indicadores de demora y accesibilidad en esta especialidad.