La histórica Plaza de Toros de La Malagueta, inaugurada en 1876 y catalogada como Bien de Interés Cultural, se viste de gala para celebrar su siglo y medio de existencia. En esta ocasión, comparte efeméride con la Banda de Música Miraflores-Gibraljaire, que conmemora su 50º aniversario fundacional. La unión entre la música de la banda y el arte taurino de la plaza se ha vuelto indisoluble desde que la formación asumiera la titularidad oficial en 1985.
La próxima feria taurina de Málaga será testigo de esta doble celebración. La Banda de Música Miraflores-Gibraljaire, reconocida como una cantera musical y humana en Andalucía, celebra medio siglo de trayectoria. Por su parte, la emblemática plaza alcanza la histórica cifra de 150 años.
El 9 de agosto, la banda interpretará el pasodoble “Pan y Toros” bajo la batuta del director Antonio Rosa, sumando un hito más a su calendario de eventos. La formación nació en el curso 1975-1976 como un proyecto pedagógico en colegios públicos, evolucionando hasta convertirse en una institución sinfónica.
A lo largo de sus cinco décadas, la banda ha participado en procesiones de Semana Santa, certámenes internacionales y conciertos benéficos, manteniendo un espíritu de relevo generacional. La particular acústica de la plaza de toros exige una formación musical que dialogue con el espectáculo, algo que la Banda de Miraflores-Gibraljaire ha sabido resolver con su repertorio.
Como parte de la conmemoración, se estrenará el pasodoble “La Malagueta”, compuesto por José Antonio Molero Luque, y se recuperarán piezas del patrimonio musical histórico. La celebración culminará el 19 de diciembre de 2026 en el Teatro Cervantes con el Concierto Sinfónico de Clausura, que incluirá el estreno de “Miraflores, Música para un Aniversario” de Ferrer Ferran.
Los componentes de la formación llevan semanas respirando en cada ensayo ambiente de absoluta celebración, son conscientes de que forman parte de una página de oro de la crónica cultural malagueña.
La coincidencia de estas dos efemérides subraya la capacidad de Málaga para preservar su patrimonio cultural, uniendo la tauromaquia y la música a través del esfuerzo diario de sus ciudadanos.




