El servicio de bomberos de Málaga capital se vio sometido a una fuerte presión este lunes debido a la coincidencia de dos incendios de magnitud considerable. Uno de ellos, el que calcinó Le Grand Café y obligó a desalojar el hotel Ibis Centro, puso al límite los recursos disponibles. Según fuentes del cuerpo, durante aproximadamente 20 minutos, todas las dotaciones de bomberos estuvieron desplegadas en la calle, dejando los parques "vacíos".
Andrés Millán, portavoz del Sindicato Andaluz de Bomberos (SAB), calificó la situación de "irresponsabilidad" y señaló que el problema principal no es solo la escasez de medios, sino la ausencia de un protocolo que dicte cómo activar refuerzos en circunstancias de emergencias simultáneas. "Si hubiera habido un tercer incendio o cualquier otra emergencia, no habría habido bomberos para actuar", lamentó.
La ciudad cuenta con seis dotaciones y un total de 47 efectivos. Durante el incendio del hotel Ibis, cuatro dotaciones estaban activas. Posteriormente, a las 7:10 horas, un segundo fuego en Portada Alta movilizó las dos dotaciones restantes. Por la tarde, ante la reactivación de las llamas en el hotel, se enviaron otras dos dotaciones, sumando un total de seis, posible gracias a la incorporación de refuerzos del siguiente turno.
El "vacío" se habría producido entre las 17:10 y las 7:30 horas, momento en que se incorporaron efectivos del siguiente turno, quienes adelantaron su entrada una hora ante la falta de personal. Fuentes municipales aseguraron que el servicio estuvo "cubierto en todo momento", aunque admitieron que parte de las dotaciones del turno entrante estaban llegando en el momento del segundo incendio.
Millán criticó que la activación de refuerzos se realizara mediante un mensaje de móvil y llamadas telefónicas, en lugar de un protocolo establecido, comparándolo con las alertas meteorológicas. "A las 6:15 enviar un mensaje por falta de personal urgente, es una irresponsabilidad. No es forma de proceder", afirmó, añadiendo que la incorporación a estos refuerzos es "voluntaria" al no estar regulada.
Además de la falta de personal, Millán señaló la escasez de trajes de intervención debido a la finalización del contrato con la empresa de descontaminación y la demora en el inicio de trabajo de la nueva. "Hay bomberos que no tienen trajes para intervenir", aseguró, indicando que incluso los trajes de repuesto se han agotado.
Otro problema persistente es el de la autoescala de 42 metros, que por un fallo de software, solo alcanza los 30 metros, limitando la capacidad de rescate en edificios altos.
Los bomberos de Málaga mantienen una huelga desde marzo de 2017. Las principales reivindicaciones, como la reducción de la jornada laboral para equipararla a la del resto de funcionarios municipales, la impugnación del reglamento publicado y la reclasificación del colectivo (aún pendiente para sargentos, suboficiales y algunos bomberos), siguen sin resolverse.




