El cierre de hasta seis playas en la capital malagueña y otras cuatro en Benalmádena a causa de vertidos fecales al mar tras una tormenta ha generado un intenso debate político. La oposición ha criticado la gestión del equipo de gobierno, calificándola de "catástrofe para la imagen turística" y exigiendo una investigación sobre la actuación de la Empresa Municipal de Aguas (Emasa).
El Ayuntamiento, sin embargo, defiende que lo sucedido "es una situación normal y habitual" en ciudades costeras y no se debe a "deficiencias" en la red de saneamiento. Según fuentes municipales, Málaga ya separa el 55% de las aguas fecales de las pluviales, un porcentaje superior al de otras grandes ciudades como Sevilla, Barcelona o Madrid.
La concejala de Sostenibilidad Medioambiental, Penélope Gómez, explicó que la red está preparada para gestionar 15 litros de agua por hora, pero la tormenta superó esa capacidad, provocando "alivios" y vertidos al mar para evitar inundaciones. Señaló que en otras regiones, como Cataluña, es común el cierre de playas tras fuertes lluvias.
Tras nuevos análisis, se constató una reducción de la bacteria E. coli, permitiendo la reapertura de dos playas, aunque otras cuatro mantuvieron la bandera roja. Hosteleros de la zona expresaron su frustración por la pérdida de ingresos debido a los cierres continuos en pleno mes de agosto.
El consejero de Turismo de la Junta, Manuel Gavira, inició una evaluación del impacto económico y de imagen del episodio, destacando la necesidad de determinar las causas para evitar futuras incidencias.
La oposición municipal, incluyendo el PSOE, Con Málaga y Vox, así como el subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, criticaron la "deficiente gestión municipal" y la "imagen" ofrecida a los turistas, exigiendo explicaciones y mejoras en las redes de saneamiento.
Expertos como Francisco Franco, director de la cátedra de Ciencias del Litoral de la Costa del Sol de la UMA, coinciden en que el problema es común en ciudades costeras debido al diseño de las redes unitarias. Subrayó la necesidad de inversiones millonarias en tanques de tormenta y la concienciación ciudadana para mantener las calles limpias.




