El anuncio oficial se realizó en Gdansk (Polonia) durante el V Congreso Europeo de Gastronomía, bajo el lema “Memory and Future”, y la conferencia New Trends in Tourism 2026/2027. Estos eventos, celebrados en el European Solidarity Centre los días 16 y 17 de abril, sirvieron de marco para la presentación del relevo de la ciudad polaca por Málaga.
Esta distinción honorífica, concedida anualmente por la Comunidad Europea de la Nueva Gastronomía a una ciudad europea destacada, implica la organización de diversas actividades, eventos e iniciativas a lo largo del año. El objetivo es promover la gastronomía de los países europeos y de la ciudad anfitriona, impulsando su evolución dentro del marco de la Nueva Gastronomía del siglo XXI.
La candidatura de Málaga estuvo representada por una delegación institucional y profesional. Entre sus miembros se encontraban Jacobo Florido, concejal delegado de Turismo y Promoción de la Ciudad; María Francisca Caracuel, vicepresidenta de Atención al Municipio de la Diputación de Málaga; Manuel Tornay, presidente de la Academia Gastronómica de Málaga (AGM); y Javier Frutos, presidente de la Asociación de Hosteleros de Málaga (Mahos).
La capitalidad cuenta con una identidad visual propia, diseñada para reflejar los valores de la gastronomía malagueña. La sardina, un elemento icónico, es el protagonista del logotipo, que también incorpora tres elementos verticales que simbolizan al productor, al elaborador y al consumidor. La composición horizontal, a través de sus colores, evoca las fortalezas del territorio: tonos marrones, ocres y verdes para la tierra y los cultivos; verdes y amarillos para el producto, la fruta, la uva y el aceite; y azules, junto a la referencia solar, para la ciudad, el mar y la luz mediterránea.
El programa de actividades de la capitalidad incluirá iniciativas culturales, de gastronomía mediterránea y sostenible, innovación, cocina contemporánea, educación y transferencia de conocimiento. También se enfocará en la gastronomía como conector social y en la proyección internacional, buscando proteger el patrimonio gastronómico, fomentar la participación ciudadana, impulsar prácticas sostenibles, fortalecer la formación profesional y consolidar redes de cooperación europeas con un legado que perdure más allá de 2026.



