Las instalaciones, que forman parte del proyecto europeo Bio+a Málaga, han requerido una inversión de dos millones de euros, cofinanciados en parte por fondos Next Generation EU. El centro se ubica en una parcela de casi 20.000 metros cuadrados y está diseñado para separar las zonas de operación y almacenamiento de las áreas de oficinas y formación.
El patio de operaciones cuenta con dos zonas diferenciadas para el acopio de madera, una para el material del parque nacional y otra para maderas diversas. Incluye locales técnicos, una báscula para pesar los camiones y una nave para el almacenamiento de astilla seca, lista para su transporte.
La biomasa se obtendrá de talas, podas y clareos de montes. El centro está dimensionado para procesar aproximadamente 2.600 toneladas de madera al año, con una producción estimada de entre 1.500 y 2.500 toneladas de astilla anuales.
El presidente de la Diputación, Francisco Salado, destacó que el centro es un paso importante para la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático en la provincia, especialmente en el Parque Nacional de la Sierra de las Nieves. Subrayó su contribución a la economía circular y la generación de empleo.
Salado explicó que las astillas producidas se utilizarán en calderas de biomasa instaladas en edificios públicos de todos los municipios de la Sierra de las Nieves, sustituyendo a combustibles fósiles y reduciendo emisiones de CO2 y costes energéticos.
Además, el centro servirá como espacio de formación e investigación en silvicultura y biomasa. El aprovechamiento de restos forestales también contribuye a la sanidad del monte y a la prevención de incendios, en una zona con unas 33.000 hectáreas de montes públicos que requieren tratamientos silvícolas.




