La provincia de Málaga se encuentra entre las afectadas por la alta incidencia de incendios forestales, sumando 75 municipios declarados como "zona de peligro" por la Junta de Andalucía. Esta situación pone de manifiesto la vulnerabilidad de la comunidad ante las llamas, especialmente tras eventos recientes como el incendio de Los Gallardos, que ha evidenciado la necesidad de contar con planes de actuación claros y recursos adecuados.
Según datos de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente, 593 de los 785 municipios andaluces están en esta "zona de peligro". Sin embargo, solo 139 de ellos disponen de un Plan Local de Emergencias contra Incendios Forestales (PLEIF) en vigor. Los Gallardos, precisamente, carecía de este instrumento de protección. La combinación de fuertes lluvias a principios de año y altas temperaturas recientes ha convertido el campo andaluz en un combustible perfecto para la propagación de fuegos, sumándose a otros incidentes notables como el de Villanueva de los Castillejos.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha señalado que la superficie quemada en lo que va de verano triplica la del año anterior, anticipando un "verano complicado" y achacando la situación al cambio climático. Ha instado a aumentar la investigación sobre "incendios de nueva generación" por su carácter explosivo y excepcional.
Por provincias, Granada lidera el número de municipios en peligro con 146, seguida de Almería (101), Huelva (79), Málaga (75), Jaén (65), Córdoba (51) y Sevilla (49). Los PLEIF son obligatorios para los municipios en zona de peligro y deben revisarse cada cuatro años, pero muchos carecen de ellos o los tienen caducados. Solo el 7,8% de los municipios andaluces cuentan con un plan en vigor.
Huelva es la provincia con mayor cumplimiento, donde todas las localidades de mayor riesgo cuentan con un PLEIF, aunque solo la mitad están en vigor. En contraste, Cádiz solo tiene dos municipios con plan, ninguno en vigor. La ausencia de un plan dificulta el despliegue de medios, que se vuelve improvisado, y la falta de inventario de recursos, cadena de mando o rutas de evacuación puede tener consecuencias graves, como se evidenció en Los Gallardos.




