Los seguidores del Málaga CF se quedarán sin la posibilidad de ver de manera colectiva los partidos decisivos de su equipo en el play off de ascenso a Primera División. LaLiga ha denegado la solicitud presentada por el Ayuntamiento para instalar pantallas gigantes en espacios públicos, impidiendo así que la afición pueda compartir la emoción de estos encuentros.
La decisión de la patronal, presidida por Javier Tebas, se basa en los derechos televisivos, una razón que ya impidió una iniciativa similar hace unas semanas para el partido contra el Ceuta. Esta negativa se repite ahora, dejando a miles de aficionados sin la alternativa de seguir al equipo blanquiazul en grupo fuera del estadio.
La petición fue gestionada por la concejalia de Deportes, que buscaba ofrecer una opción a aquellos seguidores que no pudieran asistir al estadio o no consiguieran entrada. Sin embargo, LaLiga ha sido tajante, negando la autorización tanto para las semifinales como para una hipotética final.
La decisión supone un jarro de agua fría para el malaguismo, que vuelve a demostrar su enorme capacidad de movilización en cada cita importante.
Esta medida reabre el debate sobre el papel de los aficionados en el fútbol actual. Mientras los clubes promueven la emoción y la comunidad, decisiones como esta dificultan la unión de los seguidores en momentos cruciales. La afición malaguista esperaba poder vivir la pelea por el ascenso junta, en la calle, sintiendo que formaba parte de algo mayor.




