En un momento en que las necesidades de ayuda humanitaria alcanzan cifras récord y la asistencia global se reduce, la Comisión Europea ha presentado una nueva estrategia para potenciar el rol de la Unión Europea. Más de 239 millones de personas requieren asistencia, un aumento significativo respecto a hace dos décadas, mientras la financiación se encuentra en mínimos históricos, dejando a casi la mitad de estas personas sin apoyo vital.
La estrategia se centra en mejorar la eficiencia, la rapidez y la llegada de la ayuda a los destinatarios, trabajando en colaboración con organizaciones internacionales como las Naciones Unidas. La comisaria para la gestión de crisis, Hadja Lahbib, enfatizó la necesidad de una respuesta "sin precedentes" ante una situación igualmente sin precedentes.
“"La magnitud de las necesidades humanitarias exige una revolución en nuestro sistema. Una situación sin precedentes que exige una respuesta sin precedentes."
Un pilar clave de la estrategia es la protección del acceso humanitario, defendiendo el derecho internacional humanitario y utilizando el peso político de Europa para superar obstáculos y bloqueos. La "diplomacia humanitaria" se perfila como un componente central de la política exterior comunitaria, en colaboración con la alta representante Kaja Kallas.
La comisaria reconoció que este enfoque a veces implica diálogos con actores complejos, como los talibanes en Afganistán o los rebeldes del M23 en la República Democrática del Congo. Se mencionó el acuerdo con Israel para permitir la entrada de ayuda a Gaza a cambio de frenar sanciones, aunque la situación en la Franja sigue siendo crítica.
La violencia contra los trabajadores humanitarios ha alcanzado niveles alarmantes, con más de 1.000 fallecidos en los últimos tres años, siendo Gaza, Sudán, Sudán del Sur y Ucrania zonas particularmente peligrosas. La UE ha lanzado un programa de apoyo financiero y técnico, incluyendo entrenamiento especializado para trabajadores locales, para mitigar estos riesgos.
Se subraya la importancia de mejorar la coordinación entre organizaciones, el servicio de acción exterior de la UE y los gobiernos europeos para "hablar con una sola voz" y actuar conjuntamente. Además, la coordinación busca optimizar recursos, ya que la logística representa entre el 60% y el 80% del gasto humanitario. La Comisión promoverá compras conjuntas, almacenes y transporte para reducir costes y "despilfarro", basándose en experiencias previas como la del huracán Melissa en Jamaica.




