Connolly, conocido por mezclar elementos criminales con lo sobrenatural, reivindica en sus obras un espacio para la esperanza, distanciándose del cinismo absoluto que a veces caracteriza al género negro. En una conversación mantenida en Málaga, el autor destacó la mayor empatía y tolerancia que percibe en España hacia la ficción de género, en contraste con la tensión que aún existe en Irlanda entre la literatura literaria y la de género.
La novela Hijos de Eva aborda temas como el tráfico de personas y el crimen organizado, inspirada en experiencias personales del autor en América Latina, particularmente en Argentina, Perú y México. Connolly señaló la conexión entre la imaginación latinoamericana y la irlandesa, especialmente en su relación con los mitos y lo sobrenatural.
El escritor subrayó que su objetivo es entretener a los lectores sin pretender aleccionarles, confiando en su inteligencia para explorar cuestiones sociales y morales de manera sutil. Explicó que Charlie Parker, su personaje principal durante más de veinte años, ha evolucionado desde un hombre dominado por el duelo a una figura marcada por la empatía y la necesidad de actuar frente al mal, entendiendo que la inacción también puede ser complicidad.
“"Mi personaje finalmente entiende que no hacer nada también puede ser una forma de complicidad y eso es muy importante."
Connolly adelantó que está preparando la conclusión de la saga de Charlie Parker, buscando darle un final coherente a la narrativa general de las novelas y considerando una futura adaptación televisiva. Atribuye la singularidad de sus historias a sus raíces irlandesas, su interés por la redención, la culpa y la espiritualidad.
Diferencia la novela negra, que considera carente de esperanza, de la novela policíaca, donde cree que las acciones de los personajes buenos pueden mejorar el mundo. "No quiero leer novelas sin esperanza y tampoco quiero escribirlas", afirmó, destacando la diferencia fundamental en la perspectiva y el resultado de ambas.




