El equipo malagueño encara las últimas cuatro jornadas de la temporada regular con la mirada puesta en el ascenso directo o, al menos, en asegurar su plaza en el play-off. Tras una importante victoria en Ipurúa, el conjunto llega a este encuentro con la moral alta y el respaldo de su afición.
El calendario parece ofrecer un respiro a los de Funes, ya que sus rivales directos jugarán a domicilio esta semana, mientras que el Málaga CF lo hará en casa. Esta situación representa una ventaja que el equipo buscará aprovechar al máximo para consolidar su posición en la tabla.
“"Todo lo que se hace es por y para ilusionar a la afición, y aquí nadie va a fallar."
La Rosaleda se prepara para vivir un ambiente excepcional, con apenas entradas disponibles para el encuentro. Se espera superar la barrera de los 29.000 espectadores, una cifra que no se alcanza desde el play-off de ascenso contra el Nàstic de Tarragona. Además, el equipo podría contar con la recuperación de jugadores importantes como Dani Lorenzo, quien se lesionó el pasado 1 de abril, y otros futbolistas que arrastraban molestias.
Por su parte, el Sporting de Gijón llega al partido con la noticia de que su entrenador ha decidido no continuar la próxima temporada, a pesar de tener contrato. Aunque el equipo gijonés no tiene objetivos en juego, se espera que ofrezca un buen nivel de competitividad en Martiricos.




