El sector ha experimentado una transformación significativa en los últimos años, pasando de ser un servicio enfocado en la corrección de problemas a una medicina de carácter regenerativo. Los profesionales del sector en Málaga destacan que el perfil del paciente ha cambiado, priorizando ahora la prevención y la calidad de la piel mediante técnicas que buscan la naturalidad y el envejecimiento saludable.
Las cifras reflejan esta tendencia, con una estimación de entre 150.000 y 180.000 intervenciones anuales en la provincia. El rango de edad de los pacientes se ha ampliado, siendo especialmente frecuente entre los 30 y 64 años, aunque el interés comienza a manifestarse desde los 20 años. Asimismo, el público masculino representa ya un 31% de la demanda, superando el tradicional enfoque en tratamientos capilares para incluir cuidados faciales.
“"El paciente lo que quiere es tener un envejecimiento, pero verse bien para la edad que tiene, no más joven. Intentamos buscar naturalidad, que no se vea excesivamente retocado."
Entre los procedimientos más solicitados destacan la toxina botulínica, el ácido hialurónico y los tratamientos láser. Los expertos señalan que la exposición constante a entornos digitales y la búsqueda de bienestar personal han impulsado esta socialización de la estética, que ya no se percibe como un lujo exclusivo. No obstante, el sector advierte sobre el intrusismo profesional y la proliferación de clínicas que operan fuera de la legalidad, instando a los usuarios a verificar las licencias sanitarias correspondientes.




