La iniciativa, denominada Futuraqua y promovida por DCOOP, busca aprovechar las aguas que las depuradoras Guadalhorce y Peñón del Cuervo de la capital malagueña vierten actualmente al mar. Se estima que estas estaciones depuran unos 60 hectómetros cúbicos anuales, cifra que aumentará a 66 con la futura EDAR Norte. Del total, 46 hectómetros cúbicos se destinarían al riego agrario y los 20 restantes a zonas verdes, campos de golf y una central de ciclo combinado.
La solicitud de concesión se ha dividido en dos expedientes debido a que las parcelas de los socios se distribuyen entre dos cuencas hidrográficas. La petición a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (estatal) abarca 10.958 hectáreas, mientras que la presentada ante la Confederación Hidrográfica del Sur (Cuenca Mediterránea, dependiente de la Junta de Andalucía) suma 27.906 hectáreas, alcanzando un total de 38.864 hectáreas.
El proyecto contempla la instalación de tuberías dobles de un metro de diámetro, enterradas y con estaciones de bombeo y plantas fotovoltaicas. Una de las conducciones serviría como reserva para abastecer a la población en caso de sequía severa. Se barajan dos trazados alternativos: uno por la ribera del Guadalhorce (propuesta original) y otro a través del Valle de Abdalajís, que sería más costoso por el mayor desnivel a salvar.
La inversión estimada para esta infraestructura asciende a 800 millones de euros, gran parte de la cual se destinará a las instalaciones de bombeo, que incluirían seis balsas principales con una potencia conjunta de 35 megavatios.




