La decisión de excluir el tren del litoral entre Málaga y Algeciras de la red básica ferroviaria europea, tomada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en octubre de 2011, ha sumido esta infraestructura en una continua fase de estudio y olvido. Esta exclusión, realizada en los últimos meses de su mandato, cercenó la posibilidad de financiación europea para la línea como parte de la red prioritaria.
Esta fue la primera vez que el proyecto fue apartado de los planes de transporte. El trazado costero, que conectaría Málaga, Marbella, Estepona y Algeciras, fue sustituido por un eje transversal andaluz propuesto por el gobierno socialista, que conectaría Almería con Granada y Antequera, bifurcándose luego hacia Sevilla y Algeciras. La alternativa aprobada priorizó la conexión de alta velocidad de Málaga con Antequera, aunque esta ha sufrido interrupciones.
En aquel momento, la Unión Europea estableció plazos para la red básica (2030) y la red global (2050). El tren del Mediterráneo andaluz, que parecía encaminado a hacerse realidad, quedó fuera de estos fondos. Meses antes de la decisión final, el entonces ministro de Fomento, José Blanco, había anunciado la creación de una empresa mixta con capital de la Junta, el Gobierno y la iniciativa privada para su construcción.
Tras el cambio de gobierno, la ministra Ana Pastor intentó rectificar la decisión, proponiendo un trazado desde Almería hasta Algeciras por la costa con una inversión de 11.300 millones de euros. Sin embargo, la UE aprobó en 2013 la propuesta original del gobierno de Zapatero, dejando fuera el tren litoral de la financiación.
Posteriormente, el gobierno de Mariano Rajoy continuó con la idea, y en enero de 2018, el ministro Íñigo de la Serna presentó la primera fase del estudio informativo de la línea Málaga-Marbella-Estepona. Sin embargo, la moción de censura posterior y la llegada de Pedro Sánchez al poder, con José Luis Ábalos como ministro de Transportes, devolvieron el proyecto al olvido.
La presión social ha sido clave para sacar el proyecto del letargo en 2024. El ministro Óscar Puente y el secretario de Estado José Antonio Santano cambiaron de postura, después de haber afirmado inicialmente que no existía ningún documento sobre el proyecto y que no era una prioridad. Esto contrastaba con la existencia de encomiendas previas desde 1862, y dejaba al litoral mediterráneo con una red de carreteras colapsada.
Como resultado de la presión, se creó la 'Mesa de Trabajo por la Movilidad de Málaga'. El acuerdo alcanzado el 28 de noviembre fue la realización de un estudio de viabilidad, otro más en la larga lista de esta infraestructura. Los plazos iniciales para finalizar este estudio antes de 2025 ya se han superado, habiendo transcurrido 18 meses de ejecución. Tras este estudio, se propondrá un nuevo trazado, sumándose a los presentados anteriormente por el ministro De la Serna en 2018 y por la Junta de Andalucía en 2009. Se prevén estudios informativos por tramos hasta 2029 y la redacción de proyectos de construcción para 2031. Las obras no arrancarían hasta siete años después del primer encargo de Óscar Puente.
Si el gobierno de Zapatero no hubiera apartado la línea costera andaluza, el trazado completo desde Almería hasta Algeciras podría haber estado finalizado en 2030 como parte de la red básica de transportes de Europa.




