El secretario de comunicación del PSOE-A, Fernando López Gil, reconoció este martes la "preocupación" de los socialistas ante las noticias sobre la investigación que afecta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en relación con la trama Plus Ultra. "Deseamos y necesitamos que no sea verdad", afirmó López Gil, quien admitió que el partido se siente "roto" por la situación, aunque abogó por la presunción de inocencia y confió en que los hechos se aclaren sin determinar responsabilidad alguna.
En rueda de prensa, López Gil también criticó la "falta de prisa" del presidente en funciones, Juanma Moreno, para iniciar las conversaciones de gobierno tras los resultados del pasado 17 de marzo, que no otorgaron mayoría absoluta al PP. "Andalucía tiene prisa" y necesita un gobierno "que empuje y tenga seriedad", subrayó, reclamando al presidente andaluz que aclare sus planes y no "gestione su comodidad" mientras miles de andaluces esperan soluciones en sanidad y vivienda.
“"Deseamos y necesitamos que no sea verdad."
Respecto a la ausencia de la secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, en los actos públicos tras las elecciones, López Gil explicó que sigue trabajando internamente en la sede del partido en Sevilla y que "en cuanto pueda" recogerá su acta de diputada electa. Aseguró que tendrá alguna "aparición pública" en los próximos días, una vez se formalicen las credenciales pendientes de las provincias de Jaén y Granada.
El dirigente socialista también se refirió a la posibilidad de un adelanto electoral, señalando que mientras Pedro Sánchez tenga capacidad de gobernar, "es bueno" que continúe. Añadió que algunos alcaldes prefieren elecciones separadas de las municipales de 2027 para evitar que el debate se "mezcle".
“"Parece que está deseando que llegue el verano y empezará a actuar en septiembre."
López Gil concluyó criticando que la "vía andaluza" ha caído en "profunda depresión" y que el presidente Juanma Moreno parece "más preocupado por gestionar su comodidad" y "deseando que llegue el verano" antes de actuar, dejando la "sartén por el mango" en manos de Santiago Abascal.




