La provincia de Córdoba enfrenta un riesgo significativo de incendios forestales, con 51 municipios declarados zona de peligro por la Junta de Andalucía. Sin embargo, la mayoría de estas localidades incumplen la obligación de contar con un Plan Local de Emergencias por Incendios Forestales (Pleif), una estrategia de prevención y lucha contra el fuego que debe ser revisada cada cuatro años.
La normativa autonómica, aprobada inicialmente en 2010 y modificada en 2016, establece que las localidades con alto riesgo deben disponer de un Pleif. A nivel andaluz, 593 municipios fueron catalogados como zonas de peligro, pero solo 139 respondieron a la exigencia inicial. La situación se agrava al considerar la necesidad de actualización: actualmente, solo 61 municipios andaluces tienen sus planes en vigor. En la provincia de Córdoba, esta cifra se reduce drásticamente a solo cuatro localidades: Hornachuelos, la capital Córdoba y Zuheros, cuyos planes fueron homologados o desarrollados en 2024, y Carcabuey, cuyo documento, elaborado en 2022, requerirá próxima renovación.
Estos cuatro municipios representan apenas el 7,8% del total de localidades cordobesas obligadas a regular sus planes de prevención y lucha contra incendios. Otros 19 municipios poseen planes que, si bien fueron establecidos en su día (la mayoría entre 2012 y 2015), ya han caducado, lo que significa que han transcurrido más de una década sin una actualización. Entre ellos se encuentran Alcaracejos, Almodóvar del Río, Belalcázar, Benamejí, Cardeña, Dos Torres, Espiel, Hinojosa del Duque, La Granjuela, Los Blázquez, Lucena, Palenciana, Pedroche, Pozoblanco, Priego de Córdoba, Puente Genil, Torrecampo, Valsequillo y Villaharta.
Por otro lado, 28 municipios de los 51 con zona de peligro nunca han promulgado un Pleif. Muchas de estas localidades están trabajando para cumplir con la obligación, incluyendo Adamuz, Aguilar de la Frontera, Almedinilla, Añora, Baena, Belmez, Cabra, Conquista, Doña Mencía, El Guijo, El Viso, Fuente La Lancha, Fuente Obejuna, Fuente-Tójar, Iznájar, Luque, Montoro, Obejo, Peñarroya-Pueblonuevo, Posadas, Rute, Santa Eufemia, Villafranca, Villanueva de Córdoba, Villanueva del Duque, Villanueva del Rey, Villaralto y Villaviciosa. En total, el 54,9% de las zonas de peligro en Córdoba no han homologado un Plan Local en más de cinco años.
El riesgo de incendio no solo afecta a las zonas de monte, sino también a núcleos poblacionales diseminados. En Hornachuelos, por ejemplo, 205 de sus 4.415 habitantes residen en áreas dispersas, lo que requiere medidas específicas de aviso y evacuación. Los planes también contemplan la localización de infraestructuras estratégicas como carreteras, puntos de agua y accesos al campo. El plan de la capital cordobesa, con 335 páginas, además de proteger el patrimonio natural, incluye elementos histórico-artísticos como los Baños de Popea o el conjunto arqueológico de Medina Azahara, que estuvo en peligro durante el incendio de Cerro Muriano. Curiosamente, Obejo, parte del término municipal afectado por el fuego de Cerro Muriano, es uno de los municipios que no formalizó su Pleif.




