La sesión plenaria, que debía centrarse en la aprobación de las cuentas municipales, derivó en un cruce de ofensas y alusiones personales entre los ediles del Partido Popular y el alcalde. El ambiente se caldeó especialmente cuando el alcalde, Matías González, afeó la conducta de la oposición, pronunciando frases como "No tienen respeto porque no lo han mamado ni lo van a mamar".
El concejal del PP José Fernández, durante una consulta al interventor municipal, recibió duras críticas del alcalde. Posteriormente, el edil popular Santos Ortega fue objeto de apelativos como "señor risas" por parte del regidor. La tensión escaló hasta el punto de que Ortega respondió tildando al alcalde de "sinvergüenza" y, en un momento dado, haciendo alusión a un posible "señor putero".
“"Igual que decirle señor putero, no sé."
La concejala de Hacienda, Antonia Ramírez, también fue objeto de comentarios sobre su vestimenta y su forma de andar, en referencia al estado de las calles del municipio. Estos comentarios provocaron la reacción del alcalde, quien criticó la forma de vestir de la edil.
Conscientes del bochorno general y la mala imagen proyectada, el portavoz del grupo popular, José Fernández, intentó calmar la situación reconociendo que la sesión "se estaba saliendo de madre". Posteriormente, Santos Ortega pidió disculpas públicas, retiró los insultos del acta y aclaró que sus intervenciones buscaban ser una muestra de ironía política y no una falta de respeto personal.
Finalmente, el presupuesto para 2026, que asciende a 7.335.476 euros, fue aprobado con los votos a favor del PSOE e IU. Las cuentas contemplan inversiones en vivienda de alquiler social y un centro cívico.




