Esta actividad, que combina la repostería tradicional con la convivencia familiar, ha sido especialmente diseñada para niños y niñas, y ha logrado una gran acogida, consolidándose como un evento destacado en el calendario local de Los Gallardos.
Más allá de la cocina, el taller ha enfatizado su carácter intergeneracional, involucrando activamente a padres, abuelos y otros familiares. Esta interacción ha transformado el aprendizaje en una experiencia compartida, donde las recetas se transmiten de generación en generación, fortaleciendo así los lazos familiares y el arraigo a las costumbres del municipio.
Desde la organización han subrayado la importancia de este tipo de actividades para preservar el patrimonio cultural y gastronómico de la localidad.
La organización ha expresado su agradecimiento a todos los participantes por su entusiasmo, que ha sido fundamental para el éxito de la convocatoria. Un reconocimiento especial ha sido otorgado a Isabel Jerez, cuya dedicación y labor han sido cruciales para el desarrollo del taller, y se espera contar con su colaboración en futuras ediciones.
Como cierre de las jornadas, se ha compartido la receta de los tradicionales roscos fritos, animando a las familias a continuar elaborándolos en casa y, de esta manera, mantener viva una tradición que es parte integral de la identidad de Los Gallardos.




