El devastador incendio forestal que afectó a los municipios de Los Gallardos y Bédar en Almería ha dejado un trágico saldo de once personas fallecidas y ocho heridas, convirtiéndose en uno de los sucesos más graves recientes en la provincia. El consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, calificó el suceso como el incendio "con mayores consecuencias hasta la fecha".
En este contexto, la Asociación Meteorológica del Sureste (AMETSE) ha analizado datos cruciales de sus estaciones. La estación de Bédar/El Pinar detectó un repentino y drástico aumento de la temperatura, de 5 ºC, coincidiendo con la aproximación de las llamas. Este dato, calificado como "información en tiempo real" por Ginés Mirón, portavoz de AMETSE, sugiere que "la lengua de fuego se situó cerca de la vivienda donde está la estación".
La AMETSE informó en redes sociales sobre el "aumento súbito de la temperatura debido a la cercanía del fuego" y expresó su consternación por las víctimas atrapadas por las llamas en Los Gallardos. Las investigaciones preliminares apuntan a la caída de un tendido eléctrico como posible origen del fuego, que avanzó rápidamente por un terreno extremadamente seco, agravado por la situación térmica de la zona.
Los registros de la estación de Bédar indican que, alrededor de las 21:00 horas, la temperatura pasó de 32,1 ºC a 37,2 ºC en pocos minutos, con un ligero descenso de la humedad. Posteriormente, los valores térmicos descendieron, "posiblemente por la llegada de los servicios de extinción de incendios", según el experto.
La red de estaciones de AMETSE es fundamental para analizar episodios extremos. La estación de Los Gallardos también registró una subida de temperatura, aunque menor. Las máximas diarias rozaron los 40 ºC, con una humedad relativa del 15% y rachas de viento de 30-35 km/h, valores que se acercan a la "regla del 30" (temperaturas >30 ºC, humedades <30%, vientos >30 km/h), un indicador de alto riesgo de propagación de incendios.
Las condiciones climáticas recientes han sido determinantes. A pesar de precipitaciones habituales en invierno, la falta de lluvias en los últimos dos meses ha dejado la vegetación seca. "Varios días de máximas por encima de los 40 ºC, con la humedad por los suelos", explican desde AMETSE, han creado "todas las papeletas" para que ocurrieran sucesos como este incendio.




