La Fundación Cajasol en Sevilla acogió una jornada para debatir las consecuencias de la digitalización en la salud mental. Cuatro expertos coincidieron en señalar cómo la omnipresencia de las pantallas y el flujo constante de información están alterando la atención, el descanso y la capacidad de concentración, afectando tanto a adultos como a niños y adolescentes.
La psicóloga sanitaria Cristina Muñoz Morano alertó sobre el impacto en el sistema nervioso, emocional y cognitivo, citando casos de jóvenes con un consumo de hasta 8 horas diarias de teléfono. La doctora en Psicología Raquel Baeza se centró en la infancia, describiendo niños sobreestimulados con dificultades para gestionar el aburrimiento y problemas cotidianos, además de déficits de socialización post-pandemia. El experto en Inteligencia Adaptativa Leandro Fernández Macho aportó datos sobre el aumento del estrés laboral a nivel internacional y la aceleración tecnológica, comparando cómo tecnologías como ChatGPT alcanzan millones de usuarios en días frente a los años que tardaban otras innovaciones.
Se destacó el informe del Barómetro de UNICEF 2023-2024, que revela que el 41% de los adolescentes ha sufrido problemas de salud mental, con un porcentaje significativo sin haberlo comunicado. La mesa también abordó la pérdida de pensamiento crítico y la vulnerabilidad a la manipulación por la dificultad para distinguir entre realidad y ficción en contenidos digitales.
En el segundo bloque, se analizó la influencia de las redes sociales en la autoestima, la comparación constante con modelos irreales y la promoción de trastornos alimentarios. Se propuso la implementación de la 'caja de los móviles' durante las comidas familiares para fomentar la comunicación directa. Asimismo, se abordó la exposición precoz de menores a la pornografía y su impacto en las relaciones afectivas y la imagen corporal.
Desde el ámbito laboral, se señaló la dificultad de las nuevas generaciones para afrontar conversaciones incómodas y resolver conflictos presencialmente, prefiriendo la evasión. La educación digital familiar fue otro punto clave, con padres que se sienten desbordados. Se mencionó el uso de la inteligencia artificial como sustituto del apoyo emocional. Finalmente, se recordó la cifra de 3.953 suicidios en España en 2024, subrayando la urgencia de hablar de salud mental y cuestionar modelos de vida que fomentan el agotamiento.
Las soluciones propuestas incluyeron gestos sencillos como pasear sin teléfono, dejarlo fuera del dormitorio, usar despertadores tradicionales y desactivar notificaciones. Se recomendó revisar el tiempo de uso del móvil, limpiar las cuentas seguidas y priorizar contenidos que contribuyan al bienestar, concluyendo que el problema reside en la ausencia de límites, no en la tecnología en sí.




