Durante décadas, el Cine San Fernando fue el corazón de Canena, un lugar donde no solo se proyectaban películas, sino que también se forjaban romances y se compartían anécdotas que perduran en la memoria colectiva. Tras años de inactividad, este emblemático espacio ha vuelto a la vida gracias a una iniciativa cultural que fusiona lo local, lo artístico y lo social.
Lo que comenzó como un Trabajo de Fin de Máster en la Universidad de Jaén, con el objetivo de generar un impacto social y artístico, evolucionó hasta convertirse en una asociación cultural. El proyecto no solo se enfoca en la restauración física del cine, sino también en su reactivación como un espacio vivo a través de diversas actividades, talleres y eventos diseñados para fomentar la convivencia entre distintas generaciones.
“"Lo que a priori iba a ser solo un trabajo académico acabó yéndose de las manos. Y es que el calado social del proyecto pedía a gritos una respuesta con algo más que palabras: acción."
Entre los tesoros más valiosos del cine se encuentra una máquina de proyección original de la época, que los responsables esperan poder restaurar y poner en funcionamiento nuevamente. Este proyector de 1954 es considerado el “corazón” del cine y su recuperación es uno de los grandes sueños del equipo.
El espacio se distingue por su modelo de autogestión y su cercanía con el público, ofreciendo conciertos a pie de escenario y atrayendo a numerosos artistas. Además, su ubicación estratégica entre ciudades como Madrid y Granada lo convierte en una parada atractiva para grupos en gira. La oferta cultural es variada, incluyendo conciertos, talleres, verbenas, cine y actividades infantiles, con precios simbólicos o gratuitos para garantizar la accesibilidad a la cultura.
El proyecto se financia principalmente a través de la taquilla, el apoyo del Ayuntamiento y algunas ayudas de la Junta de Andalucía, especialmente para el festival de cortometrajes. A pesar de los desafíos económicos, los impulsores han invertido recursos personales para mantener el espacio acogedor. El Festival de Cortometrajes, que celebra su quinta edición en agosto, es uno de los eventos más destacados, premiando tanto el mejor corto como el “corto más canenero”, grabado íntegramente en el pueblo.




