El análisis de los últimos cuatro comicios autonómicos en diez de los pueblos más pequeños de Andalucía, incluyendo localidades de Almería, Huelva, Granada y Málaga, revela que el PSOE y el PP suelen alternarse en la victoria. A pesar de que las elecciones municipales a menudo se deciden por la familiaridad y el conocimiento personal de los candidatos, el voto en las autonómicas tiende a seguir patrones partidistas más definidos.
En municipios como Salares, con un ayuntamiento socialista desde 2011, se observa un cambio en el patrón de voto en las autonómicas, especialmente tras la llegada del PP al gobierno andaluz en 2019. Esta dinámica también se ha manifestado en Cumbres de Enmedio (Huelva), donde, a pesar de décadas de gobierno municipal socialista, el voto autonómico ha mostrado variaciones.
Un caso particular es el de Juviles (Granada), donde la alcaldesa del PP ha estado en el cargo durante 23 años, a menudo sin oposición. Sin embargo, históricamente, el PSOE ha ganado las elecciones andaluzas en esta localidad, excepto en los últimos comicios. Este fenómeno subraya la diferencia en el comportamiento del electorado entre las elecciones municipales, donde se valora más a la persona, y las autonómicas, donde el partido político cobra mayor relevancia.
“"En las municipales se vota a las personas, no se mira el partido."
La familiaridad entre los vecinos y la dispersión geográfica de los electores son factores clave en estos pequeños pueblos. La participación suele ser más alta en las elecciones municipales, donde la convivencia diaria influye directamente en el voto. En contraste, en las autonómicas o generales, la participación se estabiliza en torno al 70%, y el voto se orienta más hacia las ideologías políticas.
“"Las municipales se diferencian de las otras en que no se vota tanto por ideales políticos, sino que somos un pueblo tan pequeño, nos conocemos tanto, que se vota a las personas."




